Cuidado de la piel a los 40 años

A los cuarenta, la perdida de agua y firmeza se hacen evidente. Si no cuidaste de tu rostro correctamente antes de llegar a esta edad, no esperes milagros. ¿La buena noticia? Todavía estás a tiempo de darle una ayudita extra tu piel.


Enemigos de tu piel

Sin duda, los malos hábitos que acumulaste años atrás ahora pasan factura. Fumar, tomar alcohol, comer “basura” y no protegerte del sol pueden afectar aun más tu piel si mantienes este estilo de vida. La deshidratación (externa o interna) ocasiona más arrugas, por eso debes estar atenta si vives en lugares invernales o muy secos.

En tus cuarenta, la piel no es propensa a erupciones o acné pero si no te desmaquillas o estás en la montaña rusa de hormonas –muy común— es probable que veas unas cuantas espinillas o marquitas.

La clave: reponer la humedad

Es un hecho que tu cutis no es el mismo de hace cinco años pero la idea es tratar de conservar o aumentar el colágeno en tu piel a través de cremas con ingredientes beneficiosos. La mayoría de ellos podrían no funcionarte, todo es cuestión de probar y probar. Recuerda, lo más costoso no siempre es lo mejor.

Haz de las vitaminas o elementos tus grandes aliados –por ejemplo: la coenzima Q-10 ayuda con las arrugas a un nivel más profundo; la vitamina A o retinol, atenúa las líneas de expresión y repone el colágeno; la vitamina B5 proporciona elasticidad, humedad y suavidad al cutis; mientras que las vitaminas C y E reafirman los tejidos de la piel. ¡Tienes esperanza!

No dejes en segundo plano tu cuello y pecho. De ahora en adelante es necesario que los cuides como lo haces con tu cara. Suena increíble, pero ellos delaten la edad en segundos.

Limpieza y humectación

Es momento de ser estricta con la rutina de belleza. Limpia o desmaquilla tu rostro cada día, utiliza tónicos o astringentes sin alcohol -esto es muy importante, cualquier producto con alcohol puede causar resequedad- y prosigue a humectar con cremas para piel seca que te den una hidratación doble. Si a los cuarenta tu piel es grasa o mixta, recurre a lociones que cubran estas necesidades.

No está demás buscar cremas llenas de vitaminas o antioxidantes, como los antes mencionados -cuando pasas de los cuarenta hay pocas cosas que rayan en lo "demasiado", a diferencia de las veinteañeras.

Protección y cuidado

Una vez más, los protectores solares son el tratamiento anti-edad más eficaz. El riesgo de contraer cáncer en la piel aun sigue vigente -no te descuides y aplícalo religiosamente al salir de casa. Si lo deseas, puedes optar por uno con propiedades hidratantes, así evitas que tu rostro se reseque con formulas pesadas.

Incluye en tu régimen mascarillas hidratantes y anti-edad, peelings (cada dos meses) y exfoliantes semanales. No sobrecargues tu piel -lo primordial es tratar de devolverle la humedad y lozanía al cutis sin irritar.

Tratamientos específicos

Entre los 40 y 49 años es imprescindible utilizar tratamientos extras de acuerdo a tus necesidades. Los sueros o serums se convertirán en un must-have en tu rutina -desde los más simples que proveen humectación intensa hasta los más complejos como los que contienen cócteles de vitaminas, asegúrate de encontrar el indicado. Con los sueros faciales también puedes tratar manchitas, piel opaca y hasta arrugas profundas.

Hablando de arrugas, si pasar por el bisturí te aterra, atrévete a probar las cremas que, literalmente, "rellenan" las líneas de expresión.

Procura comprar productos que digan "anti-edad" o "reafirmantes", ya que son hechos específicamente para tu edad. No descuides el área de los ojos y de los labios..
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