Mascarillas faciales para cada día de la semana


¿Te despiertas los lunes con ojeras? ¿Tu rostro se muestra cansado los viernes, después del trabajo de toda la semana? ¿Quieres que tu cutis se vea luminoso y firme para los compromisos del fin de semana?

Te presentamos siete recetas caseras para prepararte tus propias mascarillas naturales con ingredientes que te ayudan a nutrir, suavizar y tonificar la piel, para afrontar el cansancio de los primeros días de la semana y para que luzcas radiante el fin de semana.


Lunes: Avena

El lunes necesitamos algo realmente energético y nutritivo, por lo que prepararemos una mascarilla moliendo avena hasta dejarla pulverizada. La mezclaremos con agua caliente y la dejaremos reposar 10 minutos hasta que se enfríe. La aplicaremos y la dejaremos actar media hora. Y ya estaremos listas para continuar con la semana.

Martes: Yogur

El martes ya no estamos tan cansadas como el lunes, pero todavía no falta un buen empujón para la larga semana. Por eso recurrimos al yogur, un alimento que hidratará nuestra piel sin por ello dejarla grasa. Además, es tan sencillo como aplicarnos yogur natural en la cara y dejarlo actuar media hora. La mascarilla más rápida y fácil.

Miércoles: Arcilla

Estamos a mediados de semana y es un buen momento para limpiar en profundidad nuestra piel, ayudarle a eliminar toxinas e impurezas, y a la vez aportarle minerales.

Por eso para esta mascarilla usaremos la arcilla verde, la cual podemos conseguir en cualquier herbolario o parafarmacia.

Mezclaremos la arcilla verde en polvo con agua tibia, añadiéndola poco a poco, hasta conseguir una textura untable que no gotee con facilidad. La aplicaremos por todo el rostro, evitando el contorno de ojos, y la dejaremos actuar hasta que se seque, unos 20 o 30 minutos. Después aclararemos suavemente con agua tibia.

Esta mascarilla nos ayudará también a eliminar brillos y exceso de grasa. Si tenemos la piel seca, en vez de mezclarla con agua la mezclaremos con yogur, y después de aplicar la mascarilla hidrataremos siempre bien la piel con nuestra crema o aceite habitual.

Jueves: Limón y miel

Se acerca el fin de semana y es un buen momento para limpiar nuestra piel de impurezas, y para ello nada mejor que el limón, un gran limpiador y purificante. Además, la miel nos ayudará a hidratar la piel y darle luminosidad.

Rallaremos la piel de un limón y la mezclaremos con miel. La textura será un poco pejagosa, aunque nos puede ayudar calentar un poco la miel para que esté más líquida. Aplicaremos la mezcla y la dejaremos actuar media hora, para después aclarar.

Viernes: Pepino

Llegó por fin el viernes y estamos listas para salir, pero la piel de nuestro cutis carga el cansancio de toda la semana, por lo que recurriremos al pepino, el cual nos refrescará la piel, la hidratará en profundiad y le devolverá su firmeza.

Para preparar esta mascarilla rallaremos el pepino y lo mezclaremos con leche o bien con una bebida vegetal de arroz. Puesto que nos quedará una textura líquida, utilizaremos un disco de algodón para humedecerlo en la mezcla y pasarlo por nuestra piel, como si la estuviéramos desmaquillando. Paralelamente, cortaremos dos rodajas de pepino y nos las colocaremos encima de los ojos cerrados. Con esto conseguiremos también devolver la vitalidad a nuestros ojos.

Nos tumbaremos a descansar veinte minutos por lo menos. A continuación nos lavaremos bien la cara con agua. También podemos aplicarnos esta mascarilla antes de ir a dormir, para eliminar la suciedad acumulada durante el día.

Sábado: Aguacate

El sábado ya hemos podido descansar y es el momento para nutrir bien nuestra piel, para que luzca luminosa. Para prepararla machacaremos medio aguacate con un tenedor hasta conseguir una textura bien homogénea. Gracias a que el aguacate es rico en ácidos grasos, vitaminas y minerales, no necesitaremos ningún ingredientes más. Lo aplicaremos directamente en el rostro y lo dejaremos actuar hasta que notemos que se ha secado, para después aclarar con agua.

Domingo: Lavanda

El domingo toca relajar el rostro, y lo haremos simplemente preparando una infusión de lavanda o espliego bien cargada. Cuando esté tibia usaremos un disco de algodón para humedecerlo y pasarlo suavemente por todo el rostro. No necesitaremos nada más para un sueño reparador.
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