Dieta para evitar la candidiasis

Esta dieta seguida de forma estricta es una cura para evitar la cándida y por el contrario una dieta alta en azúcares e hidratos refinados es una dieta ideal para la cándida, en especial el azúcar refinado que es su alimento preferido.

Salud y bienestar
La Candida albicans vive en todas nuestras membranas mucosas (intestinos, ojos, oídos, vejiga, estómago, pulmones, vagina, etc.) es un hongo unicelular, una levadura de los miles de millones de organismos que nos son útiles pero que cuando crece en exceso se convierte en una plaga a combatir. Una de las funciones que realiza en nuestro cuerpo es reconocer y destruir las bacterias dañinas y toxinas. También es la encargada de deshacer nuestros tejidos cuando fallecemos.

Como muchas otras bacterias mientras está en un límite normal es beneficiosa, si hay demasiadas perjudicial y puede atacar de diversas maneras: migrañas, lesiones cutáneas, picor, hongos en las uñas, lesiones cerebrales, cambios en el comportamiento o en el sistema reproductor. 

La cándida es muy oportunista, en cuanto detecta un mal funcionamiento del sistema inmunológico, se dedica a reproducirse y no es extraño que esté implicada en multitud de enfermedades, aprovechando el momento. Y el sistema inmune se ve alterado por diversos factores como mala nutrición, toxinas ambientales, fármacos y estrés.

Dieta ante un ataque fuerte de cándida, en un primer momento lo más aconsejable es evitar todo tipo de levaduras, hongos y mohos no solo de la comida, también del ambiente:

  •  Panes de todo tipo elaborados con levaduras.
  • Cereales, harinas, dulces y bebidas de leche, quesos con moho, probioticos, suplementos y todo alimento sometido a fermentación.
  • Alimentos procesados, que hayan sido almacenados y/o tratados, ahumados, carnes procesadas, salsas..etc.
  • Restos de alimentos cocinados, que sin que tu lo notes ya han comenzado su proceso de putrefacción y proliferación bacteriana.
  • Evitar cacahuetes, maíz y trigo en especial, y todas las cosechas que se almacenan durante largos períodos de tiempo ya que suelen estar contaminadas de micotoxinas que también encontramos en alimentos procesados.
Y es aconsejable desinfectar frutas y verduras con unas gotas de lejía 10% en 90% de agua.

Que comer: 

Dar prioridad a alimentos con características antibióticas como el ajo, aceite de oliva y aceite de coco.

El ajo fresco (crudo y triturado) en especial está muy indicado porque contiene azufres (alicina, aliina, alliinase y S-allylcysteine) y puede llegar a ser tan eficaz como la nistatina para frenar el sobrecrecimiento de cándida. El ajo en la dieta estimula el sistema inmunológico, mejora la circulación, disminuye la presión arterial alta, elimina parásitos intestinales, tiene efectos antioxidantes y antibióticos. Al triturarlo rompemos las paredes celulares y es más fácil extraer sus sustancias beneficiosas. Ya sea solo o mezclado con las comidas. Hervido en agua con limón o con tomate y tomar 4 o 5 ajos al día es la mejor y más barata de las formas de acabar con la cándida

El ácido caprílico presente en el aceite de coco también es un potente antibactericida a nivel intestinal, puedes conseguir un suplemento de este ácido o tomar una cucharada de aceite de coco antes de las comidas sobre todo si vas a consumir alimentos que desconfíes puedan tener concentraciones significativas de microbios.

Una vez está controlado el brote y sobre todo en caso de haber tenido que usar medicamentos, hay que ingerir probióticos para repoblar con bacterias beneficiosas la flora que hemos alterado. Yogures de kefir de leche cruda y lácteos (lactobacillus acidophilus DDS-1 y el Lactobacillus GG) son las mejores opciones naturales.

Y a largo plazo controlar los hábitos de alimentación vigilando que nuestros alimentos sean frescos y estén debidamente tratados será un seguro extra frente a nuevos brotes, actuando de forma más estricta cuando sospechemos una bajada de las defensas en nuestro sistema inmune. Poco a poco los episodios de cándida se irán espaciando en el tiempo, hasta que el crecimiento de estas bacterias esté en límites normales de forma habitual.


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